Corriente artistica del Futurismo

Corriente artística del Futurismo

26 enero, 2011

El futurismo nació en Italia. Sentaba las bases de su arte a través de la representación de elementos propios del mundo moderno, sobre todo la velocidad, puesto que era lo más significativo de la nueva civilización. Fue primero un movimiento literario, pero la mayoría de los representantes de este grupo fueron pintores, aunque también abarcó a otros campos de la cultura, como la escultura, la fotografía, la arquitectura, la música y el cine.

Este movimiento importó técnicas de otros estilos, como el cubismo y lo introdujo e interpretó en función a los requerimientos de una nueva sociedad, de una forma, basada en los adelantos técnicos y científicos, para la Italia de la segunda década del siglo XX.

Bajo el punto de vista del futurismo, el sentido y la esencia de la nueva época se basaba en la simultaneidad y compenetración mutua de los aspectos de la realidad cotidiana. El arte debía tomar parte y presencia en la construcción de la nueva sociedad. El efecto de la nueva vibración del mundo moderno se traduce en vibrantes composiciones de color que debían suscitar la interrelación entre el espacio, el tiempo y el sonido.

Su fundador fue Filipo Tomassi Marinetti, autor del primer Manifiesto Técnico de la literatura futurista, publicado en el periódico Le Fígaro, de París, en el que expresaba «las palabras en libertad». Al año siguiente de la publicación, artistas italianos como: Giacomo Baila, Umberto Boccioni, Cario Carra, Luigi Russolo y Gino Severini firmaron el Manifiesto del futurismo.

De que se trata la corriente artistica del Futurismo

Esta corriente rompía con la tradición, el pasado y los signos convencionales de la historia del arte. Consideraba como elementos principales: el valor, la audacia y la revolución. Tenía como principios: la exaltación de lo sensual, lo nacional, la adoración de la máquina, el retrato de la realidad en movimiento, lo objetivo de lo literario y la disposición especial de lo escrito, con el fin de darle una expresión plástica.

El futurismo se caracterizó por el intento de captar la sensación de movimiento. Para ello superpuso acciones consecutivas, una especie de fotografía estroboscópica o una serie de fotografías tomadas a gran velocidad e impresas en un sólo plano. Ejemplos destacados son: el Jeroglífico dinámico de Bal Tabarin (1912, Museo de arte Moderno, Nueva York) y el Tren suburbano (1915, Colección Richard S. Zeisler, Nueva York), ambos de Gino Severini. En el campo de la fotografía se destacaron los hermanos Bragaglia y sus imágenes movidas, que ofrecen tiempos sucesivos y trayectoria de los gestos, como en Carpintero serrando o Joven meciéndose

En 1914 se presentaron también los primeros dibujos sobre una ciudad moderna de Antonio Sant’Eliá y Mario Chiattone. Sant’Eliá presentó ese mismo año su Manifiesto de la Arquitectura Futurista, un proyecto utópico que cristalizó en las imágenes de la Ciudad Nueva. Se trataba de un nuevo mundo vertical y mecánico, conectado a través de redes de ascensores de hierro y cristal.

Aunque el futurismo tuvo una corta existencia, aproximadamente hasta 1914, fue realmente muy original. Poseía una negación del pasado y del academicismo, las obras tenían velocidad, energía, fuerza y sobre todo una gran representación del espacio y el colorV

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