Edvard Munch

Biografía de Edvard Munch

2 marzo, 2011

Nacido en Loten, Noruega en 1863, edvard munch tuvo una infancia difícil, lo cual marcó su carácter desequilibrado, que sería la base de su creación.

Realizó numerosos viajes a París, el primero en 1885, donde conoció los principales movimientos pictóricos.

Desde muy temprano logró crear un estilo personal en el cual acentuaba la expresividad de las líneas, con una esquematización de las formas. El uso del color es simbólico, de lo cual deriva su clasificación en dicho movimiento.

Entre 1892 y 1908 vivió en Alemania. Allí expuso en la exposición de 1892 del Círculo de artistas berlineses, donde la obra del artista suscitó gran escándalo y provocó la clausura de la muestra. Este hecho le permite exponer en todo el territorio alemán y ejercer su influencia en el expresionismo de principios del siglo XX.

En 1893, mientras vivía en Alemania, Munch compone la que se considera su obra más importante, El grito. Es en este año que su obra sufre un nuevo cambio bajo la influencia de artistas como van Gogh, Gaugin, entre otros. De ellos toma la simplificación de la figura que caracterizaría su obra.

En 1908 sufre una crisis nerviosa y se radica definitivamente en Noruega donde realiza algunos encargos. Esta es la época expresionista del pintor, que se caracteriza por un uso arbitrario del color y las pinceladas largas y anchas.

Muere en soledad en 1944 en Ekely, al igual que había vivido.

La obra de Edvard Munch:

La obra de Munch se centra en el estudio del alma, a decir del propio artista. Es considerado como precursor del expresionismo, debido a la expresividad de sus rostros y las actitudes de sus personajes.

La temática de dicha obra se centra en el amor, la enfermedad y la muerte.

En su obra principal, El grito, Munch plasma sus propios temores y angustias, la soledad del ser humano y su pesimismo.

Esta obra muestra una gran fuerza expresiva generada por los efectos pictóricos y la técnica que el artista emplea, con su colorido estridente y la sinuosidad que imprime a todas las líneas del cuadro, lo cual provoca una sensación de movimiento. Este cuadro representa el interior del artista y no un hecho exterior. El paisaje acompaña el sentimiento opresivo del cuadro con sus colores estridentes y las líneas envolventes.

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